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Durazno

El durazno es una fruta de hueso carnosa, cercana a la nectarina y la nectarina: en realidad son tres variedades de la misma especie. La nectarina proporciona una piel suave y una carne más firme que el durazno. Brugnon es una variedad de nectarina cuyo núcleo se adhiere a la carne.

Hoy existen alrededor de treinta variedades de duraznos que se clasifican en tres familias principales: duraznos amarillos, duraznos blancos, duraznos de vid. Todos son ricos en antioxidantes y fibra. Al estar estas sustancias particularmente concentradas en la piel de las frutas, es aconsejable no pelarlas antes de consumirlas.

El durazno es una fruta moderadamente calórica. Contiene más del 87% de agua, pequeñas cantidades de proteínas y grasas, y solo alrededor del 9% de carbohidratos. Estos carbohidratos, o azúcares, proporcionan la mayor parte de su consumo de energía. También le dan su sabor dulce, el toque ligeramente ácido lo proporciona una pequeña cantidad de ácidos ácidos orgánicos.

Esta fruta contiene carotenoides (provitaminas A) con propiedades antioxidantes y minerales: potasio, fósforo, cobre, hierro, zinc y magnesio. Finalmente, el durazno es una buena fuente de fibra: una fruta sin pelar de tamaño mediano proporciona del 5% al ​​9% de la ingesta diaria recomendada de fibra para un adulto. Estas fibras se componen principalmente de pectinas (1/3 del total), celulosas y hemicelulosas.

Numerosos estudios han demostrado que el alto consumo de frutas y verduras reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas. Sus vitaminas, minerales, compuestos antioxidantes y sus fibras juegan un papel protector significativo. El durazno es particularmente rico en carotenoides y provitaminas A.

Según varios estudios, el consumo de alimentos ricos en carotenoides está relacionado con un menor riesgo de padecer varias enfermedades, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. También se ha demostrado que la luteína y la zeaxantina tienen efectos beneficiosos sobre enfermedades oculares como la degeneración macular y la catarata.

El durazno también conocido como melocotón, este fruto en cierto casos podría ocasionar algunas alergias vía oral al realizar su corte del árbol, por eso es recomendable tomar hacerlo con cuidado. Este síndrome afecta a algunas personas alérgicas al polen.

La persona alérgica tiene picazón y sensación de ardor en la boca, los labios y la garganta después de consumir o tocar la comida ofensiva. Los síntomas pueden desaparecer en unos minutos. Esta reacción a menudo es leve: en ausencia de otros síntomas, no se debe evitar el consumo de esta fruta.

Sin embargo, se recomienda que consulte a un alergólogo para determinar la causa de la reacción y las medidas de precaución a tomar. Cocinar degrada las proteínas alergénicas: las personas sensibles a este síndrome pueden comer durazno cocido.

El Programa Nacional de Salud y Nutrición recomienda consumir al menos 5 porciones (de 80 g como mínimo) de frutas o verduras todos los días, y aprovechar al máximo su variedad estacional. La pesca se produce de junio a septiembre, pero sus mejores meses son julio y agosto.

El durazno proviene de China, donde habría sido domesticado hace 5000 años. Cruzó Persia, Egipto, luego fue traído a Europa por Alejandro Magno. Se cultivará allí desde la Edad Media.

Francia se convirtió en el centro de su cultura en los siglos XV y XVI. Fue bajo la Restauración que se formaron varios postres refinados, especialmente Melocotón Melba. Su creador, el cocinero Escoffier, quería este plato simple y refinado, como la cantante australiana Nellie Melba, quien lo inspiró.

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